La obra se desvía
Aparecen patologías que no se veían: instalaciones, humedades, estructura. Se trabaja con presupuesto por partidas para poder aislar la desviación y decidir con números sobre la mesa, no a ojo.
El proceso
Ocho pasos, entre seis y diez meses. Lo contamos entero, incluidas las partes en las que algo puede torcerse, porque son justo las que conviene conocer antes de entrar.

Paso uno
Antes de que exista una oferta, alguien de nuestro equipo ha estado dentro. Se mira la estructura, las instalaciones y lo que no se ve en las fotos del anuncio, que es donde se decide si un proyecto sale o no sale.
De esa visita salen el presupuesto de obra y el plazo. Si los números no encajan, el proyecto se descarta ahí y no llega a presentarse a ningún socio.
Rastreamos el mercado a través de bancos, fondos y contactos del sector, casi siempre fuera de los portales públicos. Se valora ubicación, estado, precio y recorrido de revalorización. De cada diez inmuebles que miramos, descartamos nueve.
Se calcula la operación completa: precio, impuestos, notaría, registro, coste de desocupación si la hay, presupuesto de reforma, gastos de venta y escenario de salida. Si los números no salen con margen, no se presenta.
Recibes el dossier con todas las cifras y decides con calma. Esta es la fase en la que hay que preguntar todo lo que haga falta; no hay prisa por firmar.
Se crea la sociedad para ese proyecto, con el reparto de participación, el calendario de desembolso y los derechos de supervisión por escrito. Antes se completa la verificación de identidad y origen de fondos.
Arras, comprobaciones registrales y escritura ante notario. Aquí se pagan el impuesto de transmisiones, la notaría y el registro, y el inmueble pasa a ser de la sociedad.
Proyecto, licencias y obra, con dirección propia y presupuesto cerrado por partidas. Es la fase más larga y la que más se puede desviar: recibes informes periódicos con fotografías y puedes visitar la obra cuando quieras.
Se pone a la venta el inmueble ya reformado. El plazo depende del mercado, y es la variable que menos controlamos: una venta lenta alarga el proyecto, no lo arruina, pero alarga el tiempo que tu capital está comprometido.
Se cierran las cuentas, se liquida la sociedad y se reparte el resultado según la participación pactada. Nuestros honorarios sobre beneficio se calculan en este momento, y solo si hay beneficio neto.

Lo que puede salir mal
Aparecen patologías que no se veían: instalaciones, humedades, estructura. Se trabaja con presupuesto por partidas para poder aislar la desviación y decidir con números sobre la mesa, no a ojo.
El mercado marca el ritmo. Se puede ajustar precio o esperar, y es una decisión de la sociedad, no nuestra. Mientras tanto, el capital sigue comprometido.
En algunos proyectos se compra con ocupación, y eso está reflejado en el precio. La desocupación tiene su propio coste y su propio plazo, y ambos se presupuestan desde el principio.
Puede ocurrir, y también puede haber pérdida. Nuestros honorarios sobre beneficio desaparecen antes que tu capital, pero eso no elimina el riesgo: lo reparte.

Te enseñamos el dossier de una operación real, con sus números.
Preguntas frecuentes
Comprar una vivienda por debajo de su valor de mercado —normalmente porque necesita reforma, está ocupada o tiene una situación jurídica que espanta al comprador particular—, resolver ese problema y venderla. El margen no sale de que el mercado suba, sino de la diferencia entre lo que cuesta arreglar el inmueble y lo que vale ya arreglado. Por eso la compra es el paso que más determina el resultado.
Entre seis y diez meses en nuestros proyectos, contados desde la escritura de compra. La obra suele llevar de dos a cuatro meses según el alcance, y la comercialización otros dos o tres. Cuando el inmueble está ocupado hay que sumar el tiempo de recuperar la posesión, que es la fase menos previsible de todas.
Impuesto de transmisiones, notaría, registro y gestoría. El impuesto es el más pesado y cambia según la comunidad autónoma: en la Comunidad de Madrid hay un tipo reducido para empresas que compran para revender dentro de un plazo, y en Castilla-La Mancha existe otro equivalente. A eso se añaden, según el caso, el coste de recuperar la posesión y el de la propia reforma.
Sí, y es una parte importante de lo que hacemos. Un inmueble ocupado se compra más barato justamente porque el comprador particular no quiere el problema. Lo que hay que tener claro es que el plazo no empieza a correr hasta que se recupera la posesión, que hay que distinguir entre un inquilino con contrato y una ocupación sin título, y que el coste de desocupación se presupuesta desde el principio, no sobre la marcha.
El horizonte y de dónde sale el rendimiento. Alquilar es una renta periódica durante años, con el inmueble inmovilizado. Comprar, reformar y vender concentra el resultado en una operación de meses, sin ingresos por el camino. Ni una cosa es mejor que la otra ni son excluyentes: responden a objetivos distintos.
Tres cosas, sobre todo: que la obra se desvíe del presupuesto al abrir paredes, que la venta tarde más de lo previsto y coma margen en gastos de tenencia, y que recuperar la posesión lleve más tiempo del estimado. Ninguna operación está garantizada y el capital invertido está en riesgo. Por eso enseñamos el escenario completo antes de que nadie decida nada.